
¿Por qué la elección de las lámparas de infrarrojos es, en realidad, una decisión relacionada con el presupuesto?
Las facturas de energía son un verdadero problema. Si se trata de procesos de extrusión de plástico o soplado de PET, ya sabe que la zona de calentamiento es donde decide si sus ganancias se quedan en su bolsillo o se pierden en el aire.
La mayoría de las personas solo piensan en “calentar el plástico”. Pero nosotros lo vemos de otra manera. Se trata de cómo se entrega esa energía.
Aquí está el detalle importante: los calentadores baratos pasan la mitad del tiempo calentando el aire alrededor de la máquina. Es un desperdicio. Nuestras lámparas de cuarzo utilizan ondas infrarrojas de corta o media longitud para calentar directamente el polímero.
Al aumentar la relación entre vatios y longitud, incrementamos el flujo de calor. En términos sencillos: el material alcanza su punto de fusión mucho más rápido. Puede aumentar la velocidad de producción sin preocuparse por que la calidad del material disminuya.
Pero el equipo también debe ser resistente. Utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza para que los tubos no se deformen ni se nublen cuando hace calor. Dentro de ellos, combinamos el filamento de tungsteno con gas halógeno. Esto evita que el filamento se evapore demasiado rápidamente, lo que significa que no es necesario reemplazar las lámparas cada cinco minutos.
Un consejo adicional sobre los cables: no subestime los conectores. Utilizamos conectores tipo R7 o SK15, ya que son fiables. Una conexión floja puede causar problemas graves: arcos eléctricos, sockets dañados y muchísimo tiempo de inactividad innecesario.
Pero hay un inconveniente: cuando se utiliza una lámpara compacta capaz de generar 2500 W, se genera mucho calor localizado. Si los ventiladores de enfriamiento o disipadores térmicos no están diseñados para manejar tal carga, podría dañarse la electrónica circundante. Debe asegurarse de que el sistema de enfriamiento de su máquina pueda manejar esa carga.
Cuando todo funciona bien, los hornos se calientan más rápido y se consumen menos kWh por cada kilo de plástico procesado. Esa es la forma más simple de evitar que los altos costos energéticos afecten sus márgenes de ganancia.